14 de abril de 2017

Mañana empieza todo (2016)

Después del éxito de Intocable (2011), vuelve el inigualable Omar Sy en Mañana empieza todo (2016) transmitiéndonos que hay que disfrutar del presente


En esta ocasión, Omar Sy interpreta a Samuel, un joven que vive en el sur de Francia, que está con todas las mujeres que quiere y que hace lo que le da la gana en el trabajo y con su jefa.

Todo esto es así hasta que un día reaparece en su vida Kristin (Clémence Poésy), una de las muchas mujeres que han pasado por su cama y a la que ni recuerda cuando la ve, diciéndole que ha tenido una hija, llamada Gloria (Gloria Colston), fruto de aquel encuentro. Dicho esto, se marcha en un taxi y abandona a su hija.


En ese momento, Samuel se dirige al aeropuerto para encontrar a Kristin y devolverle a su hija sin poder lograrlo e incluso se marcha a Londres sin tener éxito. De esta manera, la vida de Samuel cambia de la noche a la mañana. Le echan del trabajo, lógicamente, y rehace su vida desde cero en Londres cuando ni siquiera sabe inglés, y todo ello con un bebé de meses intentando aprender a cómo ser papá, cuando todavía no está listo para ello.

A pesar de las adversidades y de no ser a ojos de los demás el mejor padre, Samuel hace todo lo posible para que su hija sea feliz en todos los aspectos y no le afecte la falta de su madre, quien no ha querido saber absolutamente nada de su hija desde que la abandonó, y que decide irrumpir en sus vidas cuando Gloria tiene 8 años para llevársela consigo.


Aunque el tema de la película no es nuevo, ya que no es la primera vez que la trama se centra en un hombre que se convierte en padre por sorpresa, no es una comedia más, ya que hay momentos en los que llena al espectador de humor y alegría, pero también de lágrimas, tal como es la vida misma en muchas ocasiones por desgracia, dándole ese toque de autenticidad. Y todo ello, se ve y se disfruta con el buen rollo que transmite la película y con la gran química que muestran Omar Sy y Gloria Colston en sus papeles de padre e hija.


Fuentes: Google imágenes


La magia de las palabras
Natalia Ortiz ©

10 de abril de 2017

Selfie Cat


Hoy, dejando las curiosidades y las reflexiones a un lado, traigo una entrada más light, recordando aquellos tiempos en los que compartía cortos animados de Disney, y siendo que esta semana el que no tiene las vacaciones ya está ansiando cogerlas en cuanto pueda. 

Quiero compartir Selfie Cat, un corto animado con un toque de humor y muy actual, ya que va de una adolescente que quiere hacerse una fotografía con su gato para subirla a las redes sociales y conseguir popularidad, de la misma manera que hacemos pequeños y grandes en la vida real, y que nos muestra lo insistentes y pesados que podemos llegar a ser aunque no nos demos cuenta, ya que la chica no deja al gato tranquilo hasta que obtiene su ansiada fotografía.

Fuentes: Youtube


La magia de las palabras
Natalia Ortiz ©

2 de abril de 2017

Kintsugi: arte tradicional japonés

¿Si se te rompieran un plato, o un jarrón, qué harías? Seguramente, los tirarías a la basura directamente. Sin embargo, lo que hacen los japoneses es repararlos, enalteciendo la zona dañada rellenando las grietas con oro. Creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso.



El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte, rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. Al castellano podríamos traducirlo como "carpintería de oro" o "la reparación con oro". El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza. Así, las vasijas que se han reparado son aún más valoradas que las que nunca se han roto. La prueba de la fragilidad de estos objetos y de su capacidad de recuperarse son lo que los hace bellos.

La idea es que cuando algo valioso se quiebra, una gran estrategia a seguir es no ocultar su fragilidad ni su imperfección, y repararlo con algo que haga las veces de oro: fortaleza, servicio, virtudLa prueba de la imperfección y la fragilidad, pero también de la resiliencia —la capacidad de recuperarse— son dignas de llevarse en alto.

Así, la resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo. Hay que destacar que ser una persona resiliente no significa que no se sienta dolor o malestar, lo que quiere decir es que se sobrepone a las adversidades superándolas.


Con esta entrada, comparto este arte japonés, que me ha llamado la atención y transmito que deberíamos aplicar más este pensamiento en nuestra vida. A veces parece que alguien cuando sufre o ha sufrido es como un juguete roto con el que ningún niño quiere jugar, cuando es una persona como cualquier otra, y que incluso en muchas ocasiones es mejor persona que muchas otras que no saben lo que es estar mal y aparentemente no tienen heridas en su interior, y no lo valoramos lo suficiente. Se puede ser una persona con muchas heridas internas, pero se puede tener un gran valor igualmente, y ser perfectamente capaz de dar afecto y recibirlo, lo cual además ayuda muchísimo a estar mejor. 

Además, del mismo modo que en la pieza de cerámica quedan grietas, marcas y defectos, en nosotros no sólo quedan marcas de dolor, sino también enseñanzas que nos hacen aprender de nuestros errores, que nos hacen más sabios haciendo que tengamos la posibilidad de no volver a repetirlos. 

Fuentes: mundoconsciente.es, Wikipedia/Kintsugimotivacion.about, Google imágenes


La magia de las palabras
Natalia Ortiz ©
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