2 de abril de 2017

Kintsugi: arte tradicional japonés

¿Si se te rompieran un plato, o un jarrón, qué harías? Seguramente, los tirarías a la basura directamente. Sin embargo, lo que hacen los japoneses es repararlos, enalteciendo la zona dañada rellenando las grietas con oro. Creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso.



El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte, rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. Al castellano podríamos traducirlo como "carpintería de oro" o "la reparación con oro". El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza. Así, las vasijas que se han reparado son aún más valoradas que las que nunca se han roto. La prueba de la fragilidad de estos objetos y de su capacidad de recuperarse son lo que los hace bellos.

La idea es que cuando algo valioso se quiebra, una gran estrategia a seguir es no ocultar su fragilidad ni su imperfección, y repararlo con algo que haga las veces de oro: fortaleza, servicio, virtudLa prueba de la imperfección y la fragilidad, pero también de la resiliencia —la capacidad de recuperarse— son dignas de llevarse en alto.

Así, la resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo. Hay que destacar que ser una persona resiliente no significa que no se sienta dolor o malestar, lo que quiere decir es que se sobrepone a las adversidades superándolas.


Con esta entrada, comparto este arte japonés, que me ha llamado la atención y transmito que deberíamos aplicar más este pensamiento en nuestra vida. A veces parece que alguien cuando sufre o ha sufrido es como un juguete roto con el que ningún niño quiere jugar, cuando es una persona como cualquier otra, y que incluso en muchas ocasiones es mejor persona que muchas otras que no saben lo que es estar mal y aparentemente no tienen heridas en su interior, y no lo valoramos lo suficiente. Se puede ser una persona con muchas heridas internas, pero se puede tener un gran valor igualmente, y ser perfectamente capaz de dar afecto y recibirlo, lo cual además ayuda muchísimo a estar mejor. 

Además, del mismo modo que en la pieza de cerámica quedan grietas, marcas y defectos, en nosotros no sólo quedan marcas de dolor, sino también enseñanzas que nos hacen aprender de nuestros errores, que nos hacen más sabios haciendo que tengamos la posibilidad de no volver a repetirlos. 

Fuentes: mundoconsciente.es, Wikipedia/Kintsugimotivacion.about, Google imágenes


La magia de las palabras
Natalia Ortiz ©

4 comentarios:

  1. Aprender a amar tus cicatrices, ya conocía este arte, objetos rotos se vuelven aún mas valiosos, y además se vuelven únicos, con historia. Me ha gustado tu reflexión final.
    Un abrazo
    ;)

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    Respuestas
    1. Yo lo descubrí hace unos días de casualidad y me parece muy bonito e interesante. Gracias Ana =)
      Un abrazo

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  2. Muy interesante Natalia,era algo que no sabia.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Trini :) Yo lo descubrí unos días antes de publicar la entrada. La verdad es que muy curioso.
      Un abrazo :)

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